jueves, 23 de diciembre de 2010

Dinamizar antes que animar

La puesta en marcha de una estructura como la biblioteca escolar, con ser un paso imprescindible para cualquier proyecto de lectura que se desarrolle en el centro, no es suficiente por sí misma para formar lectores. No basta con dejar los libros a disposición de los niños para que éstos sean espontáneamente seducidos por la lectura. Una buena selección de materiales y una excelente organización de los mismos no resuelven las dificultades que se plantean para los niños alejados de la lectura.

"No basta con tener un excelente fondo, óptimas condiciones de espacios y recursos para realizar las más animadas promociones culturales. Si el objetivo no está claro, y si no se cuenta con la capacidad técnica para ello, crear situaciones que estimulen la imaginación del usuario, la biblioteca seguirá siendo, de hecho, una colección de libros con más añadiduras que modifican poco la situación.

El bibliotecario escolar no es un técnico neutro (...) La forma en la que se relaciona con sus usuarios, las prioridades que establece en las realizaciones, el estímulo que ofrece a grupos de interés, la asistencia que brinda a determinados movimientos de la escuela, dan el perfil de actuación del profesional".

La biblioteca escolar debe diseñar programas que inviten al alumno a acudir a la biblioteca y estos programas tienen que proporcionar razones para la lectura:
La biblioteca dentro de la escuela tiene que darse a conocer como un espacio distinto que dispone de amplia oferta de materiales y recursos donde se puede leer libremente.

La biblioteca debe dar a conocer sus escritos y sus recursos.

La biblioteca tiene que enseñar estrategias para aprender a encontrar y utilizar la información, en función de sus objetivos de lectura.

La biblioteca debe enseñar al alumno a disfrutar con la lectura proponiéndole actividades que le muestren que los textos literarios tienen significado para él.

En definitiva, se persigue hacerla eficaz, en función de un programa de lectura establecido con el equipo de docentes. Ahora bien, junto a esta dinamización de la biblioteca en la escuela que pretende convertirla en un instrumento útil , al servicio de la comunidad escolar, también hay que diseñar actividades orientadas a promocionar el gusto por leer, es decir, actividades que tradicionalmente se llaman "de animación a la lectura".

 El término "animación"

Para los docentes, y especialmente para los de Educación Secundaria, la palabra animación a la lectura tiene un cierto sentido peyorativo. Por una parte, se impone en ellos el sentido de la palabra animación y, por otra, se cuestionan sobre la orientación de la misma. ¿Qué tipo de literatura se anima a leer? La animación aparece así vinculada a la idea de actividades (muchas actividades) realizadas para niños pequeños, ligadas inicialmente a la biblioteca pública o al campo de la animación sociocultural. Actividades poco programadas, alejadas de los objetivos curriculares y destinadas a pasar el rato. Y esta opinión se ha reforzado por acumulación de experiencias negativas en las que las animaciones a la lectura no se han integrado en las intervenciones programadas de los docentes y por tanto han carecido de implantación en los modos habituales de enseñar.


Estas actividades no dejan huella cuando no se inscriben en programas con objetivos y evaluación.


La relación que se establece entre los términos "animación a la lectura", "placer lector" y "libertad de elección", puede llevarles a concluir que la animación a la lectura tiene demasiado de animación y poco de lectura.
Por otro lado, el objeto tradicional de la animación, la literatura infantil y juvenil, no suele estar incorporada de manera significativa en las clases. Aunque esta literatura circule de manera informal en los institutos, queda relegada a lo sumo a la biblioteca escolar.
Para los docentes de Educación Primaria y de Educación Infantil, el término plantea menos problemas. La enseñanza formal puede permitirse todavía cierto vínculo con el juego, y la literatura infantil es un claro recurso, incorporado definitivamente en las escuelas, para fomentar la lectura. Aún sin que exista la biblioteca escolar los maestros preparan actividades de este tipo en las aulas.

Podemos definir la animación a la lectura como los recursos puestos en marcha para:


  • Estimular el interés, afinar la sensibilidad, abrir la inteligencia. Todo esto prepara el camino hacia la lectura. A su vez, el libro enriquece la expresión. El niño se apropia más íntimamente de un descubrimiento si puede interpretarlo a su manera, decirlo a su modo, vivirlo según la manera que le convenga: acción, palabra, colores, sonido, movimientos.6

  • Hacer vivir y existir lo escrito y hacer comprender cómo funciona.

  • Ayudar al lector a comprender mejor.

  • Poner en marcha un conjunto de acciones sucesivas y sistemáticas, de diversa naturaleza, encaminadas a despertar o fortalecer el interés por los materiales de lectura y su utilización cotidiana, no sólo como instrumentos informativos o educacionales, sino como fuentes de entretenimiento y placer.7

  • Propiciar un mayor acercamiento de los niños y jóvenes a los fondos bibliográficos existentes en las bibliotecas.

  • Explorar las posibilidades que los medios de comunicación social tienen de actuar como aliados para fomentar la lectura.

  • Estimular el intercambio de información y discusión sobre los libros.

Estos recursos ¿podrían aplicarse tanto a la "literatura oficial" como a la extraescolar?
Hay que plantearse si se pueden establecer relaciones comunes entre la literatura "oficial" que ofrecen los programas escolares de Educación Secundaria centrados en el patrimonio literario nacional y los fondos de la biblioteca escolar, muy diversificados en cuanto a géneros y horizontes culturales (literatura extranjera) contemporáneos, adaptados a los gustos, a las preocupaciones y a las dificultades de los lectores a los que se dirige.

El cuadro siguiente ilustra esta idea para algunos objetivos de dicha área en Educación Secundaria.


OBJETIVOS ACTIVIDADES DE ANIMACIÓN

  • Utilizar de forma armónica sus recursos expresivos, tanto lingüísticos como no lingüísticos, en los intercambios comunicativos propios de la relación directa con otras personas (diálogo, discusión, argumentación, debate...). Encuentros con autores

  • Presentación de libros

  • Analizar, comentar y producir textos literarios orales y escritos desde posturas personales críticas y creativas. Actividades de escritura

  • Reconocer y analizar los elementos y características de los medios de comunicación (prensa escrita, radio, tv.) desarrollando actitudes críticas ante sus mensajes y valorando la importancia de sus manifestaciones en la cultura contemporánea. Animaciones a partir de los medios de comunicación
La biblioteca escolar es lugar privilegiado para el desarrollo de diversas actividades de lectura que contribuye a formar a un lector polivalente. Su riqueza en los tipos de material textual le permiten cubrir diferentes objetivos de lectura:


  • Leer para informarse

  • Leer para comunicarse

  • Leer para entretenerse

Atender a diferentes demandas:
  • Literatura infantil y juvenil

  • Literatura clásica y moderna

  • Cómics y álbumes

  • Libros informativos

  • Prensa y revistas

  • Vídeos

  • Música

  • Programas de ordenador

La lectura es un aprendizaje en permanente evolución. El aprendizaje continuo de la lectura encuentra en la biblioteca escolar el lugar ideal para desarrollarse.

El equipo educativo comprometido con las prácticas de lectura y escritura, incluidos los bibliotecarios, debe encontrar, en función de los proyectos pedagógicos, las formas más adecuadas para promover la lectura, tanto la llamada utilitaria como la lectura de placer, que proporciona disfrute y goce al lector.

 
Fuentes: http://formacionprofesorado.educacion.es/index.php/ca/materiales/materiales/36-bibliotecas-escolares-uso-didactico-y-gestion


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